Nuestra historia
30 años educando voces
En 1996 nació el Instituto de la Voz, impulsado por una convicción que, para su época, resultaba
profundamente innovadora: crear un espacio dedicado exclusivamente al estudio, entrenamiento y
cuidado de la voz hablada. Hasta entonces, la formación vocal estaba orientada casi
exclusivamente al canto, mientras miles de profesionales usaban su voz como principal
herramienta de trabajo sin una preparación específica.
Con esa visión, Carlos R. Demartino, junto a las fonoaudiólogas Liliana Flores y Victoria
Rodríguez Claros, fundaron el Instituto con el propósito de integrar el conocimiento artístico,
científico y pedagógico en una metodología propia. Ya desde 1985 venían sistematizando ese
método en distintos espacios, hasta concretar la fundación de un espacio propio.
Desde sus comienzos, el Instituto comprendió que la voz no es solo un instrumento técnico: es
identidad, emoción y presencia. Por eso desarrolló una propuesta basada en grupos reducidos,
seguimiento personalizado y un entrenamiento que integra respiración, relajación, resonancia,
articulación, proyección, expresividad, presencia escénica y organización del discurso — una
metodología que sigue distinguiendo al Instituto hasta el día de hoy.